Desde que fue creado hace seis días, 3.700 personas ingresaron a www.fideicomiso.diarioperfil.com.ar, el sitio de Internet que les explica a los lectores la lucha que promueve esta publicación en contra de la discriminación con la publicidad oficial. Los interesados en el tema encuentran allí toda la información sobre esta cruzada y el juicio de amparo que, de tener éxito, les impedirá a los futuros gobiernos nacionales y provinciales manipular a la prensa.
Cada vez que un gobierno consigue que no se difundan puntos de vista y noticias que lo incomodan, no es el medio de comunicación presionado la víctima primordial, sino la audiencia que no puede recibir esos mensajes. La censura se ejerce sobre el vehículo (un diario, una revista, una radio o un canal de TV) pero la padecen los ciudadanos. Cuando se silencia la voz de un periodista, se ensordecen a decenas de miles de personas. Por eso, esta lucha no es para defender a un medio de un gobierno sino para garantizarle a toda la sociedad su derecho a la libre información.
Cómo funciona. El núcleo de la idea es simple: los lectores aportan dinero que se dona a instituciones de bien público para que compren avisos que sustituyan a la publicidad oficial. Esta semana se agregaron tres fundaciones que solicitaron participar del programa: la Fundación PAR, que promueve la inserción laboral de personas con discapacidad motora o sensorial; CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas para la Equidad y el Crecimiento); y Fundación Procesos, que realiza diagnósticos y tratamientos para chicos con carencias.
Vale destacar que ante la preocupación de la Fundación Favaloro sobre que pudiera interpretarse su participación dentro de este programa como un acto político, se decidió omitir los logotipos de todas las fundaciones en los mensajes del fideicomiso.
A cuáles fundaciones se destinarán los avisos, lo decidirá el Comité de Notables, al cual esta semana se sumaron el doctor Alberto Agrest, miembro titular de la Academia Nacional de Medicina y de las academias de Medicina de Buenos Aires y de Córdoba, presidente de la Sociedad Argentina de Investigación Clínica, profesor honorario de la UNBA y maestro de Medicina; y Juan Carr, el hacedor de la ONG asistencialista más activa de la Argentina desde la crisis de 2002, Red Solidaria, que busca establecer un nexo entre las personas necesitadas y las instituciones o particulares que pudieran ayudarlos, de un gran protagonismo durante las inundaciones de 2003 en Santa Fe y en la búsqueda de chicos perdidos.
En www.fideicomiso.diarioperfil.com.ar se informarán los nombres de las nuevas fundaciones que deseen participar del programa y de los académicos que se sumen al Comité de Notables.
En la página 27 de esta edición se publica un aviso en el que constan las distintas formas de contactarse con el fideicomiso, e insertado en cada ejemplar de PERFIL se agrega un cupón con el que se pueden realizar aportes –nominales o anónimos– en los locales de Pago Fácil y Rapipago. Los cupones se distribuirán todos los domingos durante un mes.
Ombudsman. Nelson Castro, en su carácter de representante de los lectores del diario PERFIL (el fideicomiso fue propuesto por un lector en una carta dirigida al Correo), asume el papel de convocar a otros lectores a sumarse a la iniciativa.
La participación de Nelson Castro, quien, como muchos de sus seguidores saben, es doctor en Medicina, aporta conocimiento y transparencia al proyecto. Contribuye también a aumentar su transparencia la fiscalización del fideicomiso realizada por la auditora internacional Deloitte que, al igual que el Consejo de Notables, realiza su tarea sin recibir ninguna remuneración a cambio, para que todo el dinero recaudado pueda ser destinado a divulgar obras de bien público.
Por último, se abrió una casilla específica de mail: fideicomiso@perfil.com.ar, para que todos aquellos lectores que deseen aportar sugerencias para luchar contra la discriminación de la publicidad oficial puedan sumarse con sus ideas.
No es diario PERFIL el discriminado, sino sus lectores y parte de la ciudadanía. En épocas en que las libertades comienzan a flaquear (ver en La banalidad del mal y la normalización de lo increíble, de página 12, la tesis de Rizo-Patrón), juntos, periodistas, lectores y también anunciantes privados, nos toca construir alternativas. |